lunes, 3 de enero de 2011

EL ALIMENTO VI

LA GANADERÍA PERJUDICA EL CLIMA MÁS QUE LA INDUSTRIA DEL TRANSPORTE

La ganadería contribuye con un equivalente de CO2 en un 18% al efecto invernadero. Esta cantidad es mayor que la que se produce en todo el mundo con los coches. La ganadería produce un 9% de expulsiones de dióxido de carbono antropógeno, un 37% de expulsiones de metano antropógeno y el 65% de óxidos nítricos, principalmente por utilizar los excrementos como abonos.
Energía:

Más de la tercera parte de todas las materias primas y de los combustibles fósiles en los EEUU se utilizan para la crianza de animales para el consumo humano.

Efecto invernadero:

La producción de carne libera grandes cantidades de dióxido de carbono, especialmente por las quemas forestales. Además, los animales producen energía oxidando los compuestos orgánicos que contienen carbono, lo que conduce a la liberación de dióxido de carbono (CO2) y agua. El 21% de la emisión total de dióxido de carbono que se asigna a la actividad humana proviene en realidad de los animales que nosotros mismos comemos. «Para bajar la densidad de dióxido de carbono en la atmósfera, no es que se deba quemar menos petróleo y gas, sino que la humanidad debería cambiar sus costumbres alimenticias: Si todos los seres humanos fuesen vegetarianos, se podría controlar el calentamiento global.», escribe el físico británico Alan Calverd en la publicación Physics World.

Además, las ganaderías vacuna y ovina esparcidas por la superficie terráquea son responsables de una cuarta parte del total de emisiones de gas metano sobre la Tierra, pues debido a la cría de ganado se producen anualmente 115 millones de toneladas de gas metano. Una oveja produce siete kilogramos de metano al año y una vaca llega hasta los 114 kilogramos. El gas metano es 21 veces más activo que el dióxido de carbono en la formación del efecto invernadero.

El director del Instituto para el Clima, Medio ambiente y Energía de Wuppertal (Alemania), Ernest U. v. Weizsäcker constató que: «La contribución de la cría de ganado vacuno sobre el efecto invernadero es de similar magnitud a la contribución total del tráfico de automóviles, si incluimos a esto la deforestación para la formación de pastos para el ganado vacuno y para la producción de forraje... y la conversión de sabanas en desiertos, la erosión en zonas de montaña, la excesiva necesidad de agua del ganado vacuno, las gigantescas necesidades energéticas del ganado de engorde.»

Eso lo comprobó también la Enquete Kommission, una comisión de investigación del Parlamento alemán para proteger la atmósfera terrestre: «Por medio de una disminución del consumo de carne en una medida adecuada para la salud, se podría evitar una cuarta parte o más de las emisiones que dañan el clima. La transición hacia una alimentación más orientada a los productos vegetales, abriría con esto incomparablemente el mayor potencial de ahorro (equivalente a 100 millones de toneladas de dióxido de carbono) en el sistema alimenticio. Más aún, los costos económicos resultantes, provocados por las enfermedades causadas por la mala alimentación (anualmente 25 mil millones de euros), se podrían reducir enormemente. En relación a la contaminación climática habría que destacar que en la producción de alimentos que contienen carne (p. ej., albóndigas) se libera una cantidad de dióxido de carbono trece veces mayor que en la producción de alimentos que no la contienen (p. ej., albóndigas de cereales).»
ALGUNAS NOTICIAS PUBLICADAS SOBRE ESTE TEMA

«La concentración de metano en la atmósfera prácticamente se ha multiplicado por 6 en los últimos 50 años», declara el profesor Winfried Drochner de la universidad de Hohenheim. «Esta concentración de metano provoca en una quinta parte el efecto invernadero». «También en la ganadería tenemos una posibilidad de luchar contra el calentamiento global». En realidad las reses vacunas, al ser una de los mayores productores de metano, han contribuido en un 4% en el cambio climático. Y con tendencia a aumentar. (Welt online, 15.03.2007)

El ser humano productor de CO2

... El "balance climático" personal muestra algunas sorpresas, sobre todo en lo que respecta a cómo se alimenta cada uno. Los vegetarianos y las mujeres, que comen relativamente poco (unas 2000 Kilocalorías al día), se muestran en la práctica como protectores del medio ambiente. Con su forma de alimentarse producen anualmente sólo entre 0,65 y 0,98 toneladas de CO2. Una persona que come carne por el contrario causa anualmente 1,82 toneladas de CO2, según cálculos de la oficina de Medio Ambiente del gobierno de Baviera. La diferencia es tan grande que los vegetarianos y las mujeres podrían tranquilamente hacer ida y vuelta en avión desde Alemania hasta Mallorca, y su balance de CO2 seguiría siendo más favorable que el de las personas que comen carne. (Spiegel online, 09.03.2007)

Un kilo de carne perjudica el clima tanto como conducir un coche durante 250 Km

¿Sabía usted que quienes acostumbran a comer un bistec dañan tanto el clima como quienes conducen coches? Investigadores han calculado que el daño climático que causa un kilo de carne es de aproximadamente 36 kg. de dióxido de carbono. Sin haber considerado el gasto energético de la propia fábrica ganadera y del transporte de las reses. (Welt online, 18.7.2007)
LA CARNE OCASIONA DIABETES: Un elevado suministro de lipoácidos saturados puede llevar a una resistencia a la insulina y favorece la aparición de enfermedades producidas por el azúcar (diabetes melitus). Por lo general los productos animales contienen lipoácidos saturados.
LA CARNE OCASIONA OBESIDAD: Los lipoácidos saturados favorecen la obesidad. La obesidad es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, infarto de miocardio, ataques cardíacos, dificultades de riego sanguíneo, entre otras muchas más.
LA CARNE PERJUDICA A LOS HUESOS: Los productos cárnicos contienen una media de mayor cantidad de fósforo que de calcio. Una elevada proporción de calcio/fósforo tiene como consecuencia una mayor eliminación de calcio de los huesos. Tal como han demostrado algunos estudios, existe una relación estrecha entre una elevada absorción de fosfato con la alimentación y un mayor resgo de osteoporosis y fracturas óseas.
LA CARNE ES UN FACTOR DE RIESGO PARA EL CÁNCER: El NIH, la mayor institución mundial para la investigación médica, constató en 2001 un mayor riesgo de cáncer por el consumo de carne roja. Argentina y Uruguay pertenecen a los mayores consumidores de carne de vacuno del mundo, y al mismo tiempo se cuentan también entre los países de mayor cuota de cáncer de pecho y de intestino. De un estudio de la universidad de Minnesota que fue publicada en septiembre de 2002, se pone en relieve que el consumo de carne roja frita fomenta la aparición de cáncer de páncreas.
LA CARNE FOMENTA INFECCIONES Y DOLORES: Los productos animales contienen ácido aráquido, de lo que se forman substancias infecciosas. Estas substancias pueden conducir a la aparición de neurodermitis, infecciones del intestino delgado y grueso, asma, artritis, artrosis y reúma.
LA CARNE FAVORECE EL INFARTO CARDÍACO Y LA ARTERIOSCLEROSIS: Un elevado suministro de hierro, como el que lleva consigo el consumo de carne roja, es una peligrosa fuente para los radicales libres que perjudican los vasos sanguíneos. Especialmente en los hombres se eleva el riesgo de infarto cardíaco.
LA CARNE FOMENTA LAS DEPRESIONES: La carne tiene un efecto negativo sobre la psiquis. En un estudio de 1998 se demostró una aparición elevada de miedo y depresiones en los consumidores de carne, en comparación con los vegetarianos.
¿PERJUDICA LA CARNE A LA INTELIGENCIA?: Una alimentación rica en proteínas conduce a la subida de cortisol en el plasma sanguíneo y en la saliva. Un aumento crónico de la concentración de cortisol perjudica al hipotálamo, lo que conduce a un empeoramiento indudable de la memoria. Los consumidores de carne, según un estudio de la universidad Loma Linda de California, tienen también un riesgo doble de enfermedades demenciales.

HAMBRE Y DESASTRES AMBIENTALES

• En el año 2007 se sacrificaron 60.000 millones de mamíferos y aves para satisfacer el mercado cárnico, es decir para consumo humano. ¿Qué comen ellos? 40% de la cosecha mundial anual acaba en los establos de la ganadería intensiva en los países industrializados.
• Para "producir" un kilo de carne bovina son necesarios 9 kilos de cereal.
• Los países pobres están en parte obligados a vender alimentos necesarios para la alimentación humana como pienso para el ganado. 60% de los piensos en la ganadería intensiva (cereales, soja, cacahuetes...) los impotamos desde los países en desarrollo.
• Para 200 gr. de bistec se utilizan como pienso hasta dos kilos de cereal. Con 2 kilos de cereal se saciarían unos 8 niños. 6 millones de niños mueren de hambre al año.
• 1020 millones de personas pasan hambre cada año. Si los países industrializados redujeran en un 10% el consumo de carne, 100 millones de personas podrían ser alimentadas adicionalmente. Nadie debería morir de hambre.
• Abonos orgánicos, estiércol: En la producción de 1 Kg. de carne de cerdo se producen unos 15 Kg. de estiércol - en Alemania 66 millones de toneladas anuales. El nitrato que contienen contamina las aguas. Las evaporaciones de amoníaco están involucradas además en la lluvia ácida y en la extinción forestal.
• Efecto invernadero: La producción cárnica libera grandes cantidades de CO2, especialmente por las quemas forestales para McDonald´s & Co. Los vacunos producen además anualmente en todo el mundo 100 millones de metano - 20% de la emisión total de este gas altamente tóxico.

• Selva tropical: Cada dos segundos se destruye un espacio forestal de la superficie de un campo de fútbol - en gran medida para la obtención de pastos. 5 m2 de bosque tropical son talados para producir una hamburguesa. Las consecuencias de la destrucción para el circuito climático y del agua de la Tierra son aún imprevisibles.
• Erosión de los suelos: La parte que corresponde de la producción de carne y leche a la erosión del suelo está por un 58% - en total 34 mil millones de toneladas anualmente.
• Materias primas: Una tercera parte de todas las materias primas son consumidas por la ganadería intensiva: alimentos vegetales, combustibles fósiles, madera, materias primas minerales.
• Agua potable: Un 50% del consumo total del agua potable va a cuenta de la ganadería intensiva: Para la producción de un kilo de carne se necesita un promedio de 100 veces más agua que para la producción de un kilo de cereal o de verdura.